SOCIAL
WATCH 2003
El programa
social de la República Bolivariana
Frente
Continental de Mujeres
A
contracorriente de las tendencias predominantes, la Constitución
Bolivariana de 1999 consagra derechos ciudadanos como el de la salud y la
atención médica, así como otros derechos sociales, al tiempo que amplía
la responsabilidad del Estado. La nueva República, en el contexto del
desarrollo social, promueve la elevación del nivel de vida a partir de la
acción común y solidaria, así como un sentido de inclusión y
pertenencia a través de la participación política, económica y social.
Venezuela sufrió una explosión social en febrero de
1989, en respuesta a un programa de ajuste económico. Las medidas
represivas ante el denominado “caracazo” terminaron con la vida de
centenares de ciudadanos, pero en 1993 fue constitucionalmente destituido
el Presidente de la República. Mientras tanto, ese mismo año se inició
el colapso financiero, con la caída del Banco Latino, agravándose la
crisis económica a partir de 1994. Para agosto de 1995, 18 de los 41
bancos privados estaban intervenidos y 70% de los depósitos eran
administrados por el Estado. Igualmente, en este mismo contexto, se
produjeron las asociaciones de bancos con la Banca extranjera y, para
finales de 1998, abundaban los bancos extranjeros entre los principales
accionistas de la banca en Venezuela. En su segundo gobierno (1995-1998)
el Presidente Rafael Caldera suspendió las garantías constitucionales
sobre bienes inmuebles, la propiedad privada y el comercio e impuso
restricciones a los viajes al exterior, al derecho de reunión y la
inmunidad contra arrestos arbitrarios. A pesar de que el Congreso levantó
las restricciones, el Ejecutivo las reimplantó para prevenir la huida de
capitales y la especulación.
Sin embargo, el Ejecutivo en 1997 impulsó la aprobación
de un proyecto de reformas que incluía la privatización de sectores
industriales clave; el Legislativo, por las presiones y desacuerdos políticos,
impidió tal aprobación. En paralelo, durante la década del 90 diversas
fuerzas sociales se fueron aglutinando en torno a un nuevo proyecto de país,
en la búsqueda de una democracia participativa e inclusiva; Venezuela
entró en un proceso cualitativamente diferente a partir de diciembre de
1998, con el triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez Frías.
La República Bolivariana de Venezuela
Con este nuevo gobierno se inició la República
Bolivariana, centrada en la construcción de una “Sociedad Justa y
Amante de la Paz”, de “Derecho y de Justicia”, que quedó consagrada
por derecho cuando, un año más tarde (1999), por referéndum, el pueblo
adoptó la Constitución Bolivariana, cuyo fin “supremo” es “refundar
la República para establecer una sociedad democrática, participativa y
protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia,
federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la
independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad
territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras
generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la
educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni
subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las
naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo
con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos,
la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la
democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el
equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio
común e irrenunciable de la humanidad.”
En esta Revolución, el mercado continua jugando un papel
de importancia, pero con la presencia de un Estado fuerte que lo regula y
de una comunidad organizada que realiza la contraloría social, en tanto
el pueblo no delega su soberanía y se organiza para ejercerla plenamente
en una democracia participativa y protagónica.
El centro de atención del nuevo gobierno es enfrentar la
pobreza, que según los estudios efectuados por la Fundación Centro de
Estudios sobre Crecimiento y Desarrollo de la población Venezolana,
estaba concentrada en los estratos IV y V, los que representan el 39,3% y
40,7% respectivamente; la clase media, por otra parte, también estuvo en
proceso de empobrecimiento llegando a ser el 11,9% para 2001, y, según el
Informe de UNICEF,
la proporción del ingreso recibido por el 20% de los hogares con el
ingreso más alto fue, entre 1990 y 1997, el 52% del ingreso, en tanto el
40% de los hogares de ingresos más bajos alcanzaron sólo al 13% del
mismo.
Así también se enfrenta al desempleo. Según el
Instituto Nacional de Estadística, la tasa de desocupación abierta ha
sufrido variaciones significativas pasando de 15,3% en 1999 a 12,8% en
2001. La tasa de inflación bajó de 29,9% en 1998 a 12,3% en 2001, lo que
significa un considerable descenso en relación al nivel de 1996, cuando
se elevaba a 106%, la más alta de la región.
Estos problemas continúan siendo flagelos en la sociedad
venezolana, y el gobierno los ha tenido presentes a la hora de diseñar
las políticas económicas, pero la falta de voluntad política de una
buena parte del sector privado de la economía para invertir. La fuga de
capitales hacia el exterior, la baja productividad que aún nos acompaña,
la crisis fiscal de 2002, relacionada con la baja de los precios del petróleo,
en el primer semestre del año, incidieron negativamente sobre los
desembolsos financieros del gobierno, el empleo y la inflación.
El gasto social
El gobierno ha destinado montos importantes para el gasto
social dentro del gasto público. Las cifras expresan que se pasó del
34,7% en 1998 al 38,5% en 1999, sosteniéndose ese porcentaje hasta 2001
con el 38,4%. Igualmente, corresponde el aumento progresivo y sostenido
del gasto público social como porcentaje del PBI, que pasó del 7,8% en
1998 a 9,0% en 1999, 10,7% en 2000 y a 11,8% en 2001, tal como lo indica
el Sistema Integrado de Indicadores Sociales para Venezuela en 2002.
Esta construcción se expresa, en lo concreto, a través
de diversas medidas, tales como:
- La eliminación de cualquier pago por inscripción en
las escuelas públicas, el desarrollo del programa de las escuelas
bolivarianas públicas totalmente gratuitas, de doble turno, con
meriendas en la mañana y en la tarde, almuerzos, deporte, tareas
dirigidas, programas de desarrollo cultural, mejoramiento sustantivo
de la infraestructura y atención especial a la calidad de la educación
pública. Desde el año 2000 hasta diciembre de 2003, se crearán
3.000 escuelas para el funcionamiento de esta modalidad educativa, y
el impacto está referido fundamentalmente en la ampliación de matrícula,
la prosecución educativa y el mejoramiento nutricional de los niños
y las niñas.
- El desarrollo, a partir de 2002, del Programa del
Preescolar Público, como un programa especial, cuya meta es lograr
que todos los niños y niñas, cualquiera sea su condición económica,
puedan acceder a esta fase educativa. Según la Memoria 2001 del
Ministerio de Educación Cultura y Deportes, la matrícula preescolar
interanual creció de 2,8% en 1998-1999 a 8,5% en 1999-2000, llegando
a 800.885 alumnos. Para 2000-2001 se tuvo 835.074 alumnos, con 4,3% de
crecimiento interanual.
- La implementación creciente de un programa público
de construcción de viviendas dignas, dirigido hacia las comunidades
en condiciones de pobreza que incorpora, cada vez más, a la comunidad
organizada en el diseño, ejecución, evaluación y seguimiento del
mismo.
- El programa de acueductos rurales y las mesas técnicas
de agua (potable y servidas) en las comunidades pobres –urbanas y
rurales–, con la metodología participativa ya señalada. Según el
Informe sobre Desarrollo Humano en Venezuela, 2000 OCEI/ PNUD, el 91%
de la población tiene acceso estos servicios. Es más, ante las
deficiencias del servicio y bajo el principio de la corresponsabilidad
Estado-Sociedad, las comunidades se organizan para resolver dicha
situación.
- La implementación de la Ley de Tierras y Desarrollo
Agrario que persigue mejorar la soberanía agroalimentaria de nuestro
país, democratizar el derecho a las tierras productivas para los
trabajadores y trabajadoras del campo, así como el apoyo técnico y
financiero y que, en su articulado, le da prioridad a la mujer
sola, jefa de familia para acceder a este último beneficio social.
- La implementación de la Ley de pesca que busca,
entre otras cosas, proteger a los pescadores y pescadoras artesanales,
de la acción depredadora de las grandes empresas de arrastre que, no
sólo golpean la economía de los pescadores artesanales sino que, al
mismo tiempo, afectan los lechos marinos
- La implementación del Decreto Ley que desarrolla el
derecho constitucional de nuestros aborígenes a su lengua y con ello
el derecho de todos y todas a reconocer y respetar nuestra
multietnicidad, pluriculturalidad y a tener una vida digna,
fundamentada en el trabajo, la educación, la justicia y la equidad.
- El desarrollo del sistema microfinanciero público,
fundamentado en la solidaridad, la disciplina en el trabajo, el diálogo
de saberes y la co-responsabilidad Estado-Sociedad: este sistema
condujo a la creación del Banco de Desarrollo de la Mujer, el Banco
del Pueblo Soberano y el Fondo de Promoción y Desarrollo de las
Microfinanzas. Instituciones microfinancieras creadas para enfrentar
la pobreza y lograr las metas que, en este sentido, se acordaron en la
Cumbre del Milenio.
La construcción de la República Bolivariana de Venezuela
se manifiesta, también, en el “Plan Estratégico de Salud y Desarrollo
Social 2000-2006”, que ha servido de orientador a la acción
gubernamental en el área; aún cuando su implementación debe saltar
todos los obstáculos que supone realizar cambios profundos que lesionan
intereses de grupos poderosos. Para una mayor compresión del asunto se
transcribe parte del texto a continuación: “En el marco de la nueva
República Bolivariana de Venezuela, la Constitución establece como
derecho de los ciudadanos el de la salud y el de la atención médica, de
igual manera una serie de derechos sociales, en tal sentido las
intervenciones del [Ministerio de Salud y Desarrollo Social] han de
estar dirigidas en función de satisfacer estos derechos con igualdad de
oportunidades y equidad... La nueva política social y de salud en el
contexto del desarrollo social promueve la elevación del nivel de vida a
partir de la acción común y solidaria; un sentido de inclusión y
pertenencia a través de la participación política, económica y social.”
A este planteamiento introductorio le siguen los
lineamientos generales que se sintetizan en:
- Garantizar la salud y el desarrollo social como
derecho y responsabilidad del Estado.
- Desarrollar políticas públicas de salud y
desarrollo social dirigidas a mejorar las condiciones y calidad de
vida y ambiente.
- Orientar las políticas públicas de salud y
desarrollo social para lograr la eficiencia del sistema de atención
que eleve el acceso a los servicios y reducir inequidades.
- Orientar la gestión pública de salud y desarrollo
social para garantizar la satisfacción de los usuarios y elevar la
calidad de atención.
- Generar un proceso sostenido de desarrollo social que
implique la integración y crecimiento social.
- Superar las situaciones de exclusión social,
cultural, económica y política con resultados cualitativa y
cuantitativamente superiores a la situación inicial.
- Reforma y modernización del sector salud.
- Fomentar la participación activa de los ciudadanos
en la solución de sus problemas.
- Fortalecer e implementar el proceso de
descentralización a través de la transferencia de administración de
los ambulatorios, dispensarios, medicaturas rurales y hospitales públicos
nacionales (incluyendo los del Instituto Venezolano de
los Seguros Sociales), así como la
ejecución de programas sociales o políticas de beneficios hacia los
estados y municipios.
Los principios orientadores de la política, son los
siguientes:
- Participación social. Principio que supone que el ejercicio de lo público no se agota en
lo estatal, orientado a la consolidación de espacios legítimos y
formales de intercambio y expresión de los ciudadanos implicando la
redistribución de poder, como propiedad colectiva ejercida por los
sujetos sociales tradicionalmente excluidos, siendo posible la solución
de los problemas a través de la participación activa de los
ciudadanos en la toma de decisiones que impactan sobre el desarrollo
social y la salud.
- Equidad. Principio
que supone la igualdad en la asistencia a la salud y el desarrollo
social, con acciones y servicios priorizados en situaciones de riesgo
de las condiciones de vida y de la salud de determinados individuos y
grupos de la población, orientado a la consolidación de la justicia
social que permita el desarrollo humano de todos los ciudadanos y
ciudadanas.
- Universalidad. Principio que se basa en garantizar los derechos sociales
establecidos a todos los venezolanos y venezolanas a través de la
aplicación de políticas orientadas a elevar la calidad de vida, ya
que todas las personas tienen el derecho a la protección de la salud.
- Gratuidad. Principio
que garantiza la atención integral en salud y desarrollo social sin
cargo alguno ni distinciones de ninguna clase.
Polarización
Durante el año 2002, este proceso de construcción de la
República Bolivariana ha sido duramente atacado por sectores que se
vieron afectados por la política de no privatización de las industrias básicas,
fundamentalmente la del Petróleo; el uso adecuado de la tierra y los
espacios marinos, con criterios de Desarrollo Humano, Sostenible y
Sustentabilidad de los recursos naturales. Estos ataques han incluido
desde el golpe de Estado efectuado el 11 abril de 2002, hasta la
implementación de una serie de medidas económicas, políticas y
conspirativas a fin de año para sacar al Presidente de la República del
poder. Las fuerzas sociales nuevamente tienen un papel protagónico y así
como en el mes de abril, en forma organizada y desde las calles, lograron
recuperarlo y reponerlo, en alianza con las Fuerzas Armadas
Constitucionales. En la actualidad, con acciones sostenidas y organizadas,
buscan garantizar su espacio de protagonismo real, en una democracia
participativa, y tratan de mantener el orden constitucional y democrático,
defendiendo los logros hasta ahora alcanzados e impulsando este proceso.
Notas:
Los autores
agradecen el apoyo del Centro de Documentación y la Unidad de Evaluación
de Impacto Social del Banco de Desarrollo de la Mujer de Venezuela.
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